
Cuando Carlos Solórzano rindió su examen oral para obtener su título de abogado, tuvo que pasar por una prueba de fuego: La noche anterior su padre había fallecido, y previo al examen se acercó a uno de los profesores que integraban el tribunal examinador, para solicitarle una prórroga debido a su estado de aflicción. El doctor Julio Escudero aceptó su pedido, pero de todos modos le solicitó que ingrese al salón de exámenes. Al poco rato, otro de los integrantes del tribunal, el doctor Lauro Damerval lo llamó por su nombre: “Carlos Solórzano, a rendir su examen”. El pedido lo tomó por sorpresa, pero pasó adelante y el Dr. Damerval realizó la primera pregunta; en ese momento el Dr. Escudero le habló al oído de Damerval, pero Carlos Solórzano ya había empezado a responder. Terminó el examen y obtuvo un diez impecable.


Carlos Solórzano Constantine es identificado por quienes lo conocen y han entrevistado, como un hombre parco pero afable, de una agudeza mental complementada con una actitud sacerdotal por su paciencia. Hogareño empedernido que disfruta de la buena música ecuatoriana y de una buena y variada lectura, entre las que están la política, el derecho, la filosofía, la poesía y las ciencias médicas, pues antes de optar por la rama del derecho, quiso ser médico. Confiesa no haber sido un padre estricto; cree que a los hijos hay que consentirlos un poco, pero señalándoles el camino correcto, y en casa tomar las decisiones por consenso, convocando a todos los miembros y analizando los pro y los contra. Quiere que sus hijos lo recuerden como un padre serio, apegado a la verdad y justo.
Premio Universidad de Guayaquil a la Mejor Tesis Doctoral del año 1962 con la Tesis “LA INJURIA CALUMNIOSA”.
Premio Accesit al Contenta.
Primerospremios otorgados por la Asociación Escuela de Derecho, durante sus años deestudio.
Diploma de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Guayaquil por su limpia y brillante trayectoria profesional y a sus bastos y profundos conocimientos de Derecho, y a su destacada actuación en la cátedra universitaria en 1982.
Miembro de la Sección Jurídica de Derecho Civil por el Colegio de Abogados del Guayas.
Jurista del Año en 1991 por el Directorio y el Tribunal de Honor del colegio de Abogados del Guayas.
Diploma otorgado por su participación en el Tercer Curso de Protección de los Derechos Humanos en Lima – Perú en 1992.Reconocimientootorgado por la Asociación de Trabajadores Municipales de Guayaquil en la firma del Primer contrato Colectivo con la Municipalidad.
Declarado el hombre del Año en 1996 Profesor de segunda enseñanza y universitario durante 34 años.
Declarado por segunda ocasión Jurista del Año en 2002.

A finales de agosto del año 1995 Carlos Solórzano Constantine fue elegido Presidente de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, máximo órgano de administración de justicia y una de las tres mayores funciones del Estado junto a las funciones Ejecutiva y Legislativa, cargo que desempeñó hasta 1997.
Durante su administración, se destacó por su lucha tenaz contra la corrupción, por lo cual su notoriedad creció como la espuma, al punto de tener un nivel de aprobación del 70%, algo nunca experimentado en el Ecuador, y recibir elogios y aplausos de la gente común a su paso por la calle.
Su denodada y frontal lucha contra la corrupción, particularmente en el ejercicio de Presidente de la corte Suprema de Justicia, le ocasionaron varios enemigos políticos que se vieron afectados en un escenario en el cual Carlos Solórzano siempre actuó apegado a la ley, sin ceder a presión alguna y ha hablado con claridad, sin pelos en la lengua.
Carlos Solórzano Constantine se considera un hombre de centro-izquierda que se alejó un día de la democracia popular, partido al que estuvo afiliado, porque giró demasiado a la derecha. Considera que el país mantiene como prioridades la salud, la educación y la justicia.
Dice que enEcuador no hay ni ha habido verdaderos partidos políticos, pues responden a un caudillo o a una familia, y urge la creación de organizaciones políticas democráticas y bien estructuradas queden oportunidad a la participación de hombres y mujeres capaces y honestos, yla formación política de nuevos y jóvenes sujetos.
Sostiene queen el Ecuador sí hay personas honestas y capaces con la voluntad de mejorar al país sin pedir nada a cambio, y recalca que el Ecuador es un país rico con un pueblo pobre por culpa de quienes han manejado políticamente al país.
Respecto a la función judicial en el Ecuador, Solórzano sostiene que lamentablemente el país ha pasado frecuentemente por períodos donde el poder político y económico ha influido mucho y a ratos ha dominado la voluntad de algunos jueces. Desde su perspectiva y con la experiencia de haber estado al frente de esta función del Estado como Presidente de la Corte Suprema de Justicia, luchó para cambiar esta situación, actuando fuera de toda influencia política, con la entereza que le proporcionan sus férreos valores, mismos que le merecieron reconocimientos nacionales e internacionales, como el Nuevo Herald de Miami quien lo consideró una reserva de moral del Ecuador, y la pieza angular para cambiar un país donde la corrupción política es un medio de vida.
